
En una de las peleas de boxeo internacional más esperadas del año, Fernando “Puma” Martínez (17-0, con 9 KO), se coronó campeón mundial en Japón al vencer al local Kazuto Ioka (31-03-01, con 16 KO), quien ostentaba el cinturón de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA). La victoria por decisión unánime de los jurados (116-112, 117-111, 120-108), le permitió a Martínez, a los 32 años, unificar los títulos, ya que él se presentaba como campeón de la Federación Internacional de Boxeo (IBF) en la categoría supermosca.
El combate se disputó el domingo 7 de julio en el Ryogoku Kokugikan ante más de 11.000 espectadores. Fue una gran pelea, una demostración de potencia y habilidad por parte de los dos contendientes. A lo largo de los 12 asaltos, la pelea fue in crescendo, con un Martínez que comenzó agresivo y dominando desde el primer round.
Martínez realizó una primera vuelta con una gran agresividad y conectó los mejores golpes sobre el cuerpo y el rostro de Ioka, quien a los 35 años es el primer boxeador japonés en haber sido campeón mundial en cuatro categorías diferentes. El nipón intentó contragolpear sin éxito. Los primeros rounds fueron dominados por Martínez, quien lanzó buenos ganchos y uppercuts que dominaron a Ioka.
Con el avance de la pelea, la intensidad del argentino disminuyó un poco, lo que posibilitó a Ioka recuperar terreno. Pero Martínez se defendió bien, esquivando golpes y contraatacando en el momento adecuado.

En el décimo round el combate se emparejó, con Ioka buscando intensamente ganar puntos. Ante ello, el Puma se mantuvo sereno y contuvo los arranques del japonés, asegurando su victoria en las tarjetas. Al finalizar la pelea, Fernando Martínez no disimuló sus lágrimas y le dedicó la victoria a su familia, agradeciendo al público presente. “El Puma” destacó el nivel de su oponente: “Ioka es un campeón de campeones. Se notó el nivel, la experiencia, los títulos que ganó, que no fueron en vano. Tiré todo, lo di todo y se aguantó todos los golpes”.
Una historia de superación que vale la pena contar.

(Foto: Gustavo Gavotti)
Fernando Martínez no sólo ha demostrado ser un boxeador excepcional, sino que su vida es un ejemplo de superación y perseverancia. De sufrir carencias y la muerte de su padre, que falleció de cáncer en 2014, a convertirse en campeón mundial, el Puma ha recorrido un camino lleno de desafíos. Desafíos que superó con el apoyo incondicional de su entrenador, Rodrigo Calabrese, que fue fundamental en su trayectoria, ya que se convirtió en una figura paternal para Martínez, ayudándolo a superar los momentos difíciles. “Solo me queda agradecerle a Rodrigo por todo, por bancarme. Porque fuimos desde abajo, desde el piso hasta ahora donde estamos”, expresó Martínez con gratitud. Nacido en el barrio de La Boca y fanático de Boca Juniors, Martínez llevó los colores celeste y blanco al escenario mundial, dejando una marca imborrable en la historia del boxeo argentino. Con su victoria sobre Kazuto Ioka, Martínez se unió al salón de la fama del boxeo argentino, al lado de leyendas como Pascual Pérez, Horacio Accavallo, Nicolino Locche, Carlos Monzón. Su sueño de convertirse en campeón mundial se hizo realidad. Su historia es un espejo de tenacidad, lucha y superación.
