El ascenso del Dépor, la alegría de Scaloni.


Este cronista siempre miró a Galicia, especialmente a la ciudad de La Coruña, como a una segunda casa. Las diferentes crisis en Argentina, en este caso la del 2001, llevó a una parte de su familia a radicarse en esta región gallega, distante a seiscientos kilómetros al norte de Madrid: por lo tanto, esta nota no tendrá tintes de neutralidad.


Los avatares personales se cruzaron con los profesionales el domingo pasado, con la vuelta a la segunda división de la liga española de unos de los grandes clubes regionales de España, el Real Club Deportivo La Coruña, que supo de la gloria de ganar la Liga en la temporada 1999-2000, dos veces la Copa del Rey, en 1995 y 2002 y las Supercopas de España en 1995, 2000 y 2002. Estos logros le valieron el mote del “Súper Dépor”, en esos años dorados.
En esas épocas, el Dépor tuvo grandes exponentes en sus filas como los brasileños Bebeto, Djalminha, Mauro Silva, Rivaldo, los españoles Valerón y Tristán y argentinos como el “Turu” Flores, Aldo Duscher y nada menos que Lionel Scaloni, el técnico de nuestra selección, figura y capitán del Dépor entre 1998 y 2005, período en el que obtuvo cuatro títulos. El DT de la Scaloneta había enviado un mensaje de apoyo en la previa del partido clave contra el Barcelona “B”, su inmediato perseguidor, al que derrotó por 1-0.
Lejos de ese esplendor, en 2020 descendió a la Segunda “B”, que en España equivale a la Primera “B” Metropolitana del fútbol argentino. Jaqueado por deudas, las malas campañas y un concurso de acreedores que saldó recién este año, tuvo que esperar otros cuatro para regresar a la categoría previa a la top de España que es la Liga. Lo hizo gracias a una gran temporada que lo consagró dos fechas antes del final del campeonato.

El gol del triunfo lo convirtió la zurda de Lucas Pérez, el hijo pródigo que renunció a su escuadra de primera división (el Cádiz), a la que le compró su pase solo para volver a su ciudad y a su equipo para sumarse a su plantel y devolverlo a un sitial expectante del fútbol español.
Su tanto hizo vibrar a las 31.800 almas que colmaron el Estadio Riazor, el templo deportivista. Un plantel que tuvo también figuras jóvenes que fueron fundamentales en el ascenso: los delanteros Yeremay Hernández (21 años) y David Mella Boullón (18 años), que secundaron la experiencia de Lucas.
Pérez, el dueño de la camiseta número 7, dio rienda suelta a su emoción al finalizar el partido, convencido de que este salto a la Segunda División es un primer paso para recuperar las glorias pasadas del Dépor: “Hoy hemos conseguido cumplir el sueño de todo el mundo; aunque esto no ha acabado, esto no ha hecho más que empezar”, señaló visiblemente conmovido.
Sonríe Galicia, sonríe Scaloni.
¿Será el comienzo de un nuevo “Súper Dépor”? El tiempo vertiginoso y los resultados que gobiernan al fútbol profesional de Europa darán la respuesta.
El Dépor volvió a Segunda. La Coruña está de fiesta.
